Diario del escudero
Miércoles:
Esta mañana me he topado con un muchacho llamado Lázaro y le he ofrecido tenerme como amo y él ha cedido. Más tarde hemos pasado los dos por la ciudad hasta llegar a mi choza. Allí le he empezado a preguntar por su procedencia hasta que le he preguntado si tenía hambre y me ha dicho que sí, así que, me he inventado la excusa de que tenía que esperar a la noche para que pudiera comer algo. Cuando le respondí, vi que sacaba un poco de pan de su chaqueta y conseguí que lo compartiera conmigo.
Jueves:
Esta mañana me he arreglado, como todas las mañanas, y le he dicho a Lázaro que cuidase de la casa. Al volver a casa no lo he visto pero poco después ha venido con pan y lo hemos compartido. Le he pedido que no le dijese a nadie que yo era su amo. (Creo que aún no sabe que soy un extranjero que se gana la vida pidiendo dinero).
Lunes:
Hoy he conseguido una moneda! La he llevado a casa y le he pedido a Lázaro que fuese en busca de alimento y le he dicho de que pronto cambiaría de casa. Cuándo Lázaro a regresado me han dicho que llevarían a un muerto a mi casa; yo, le he explicado el porqué de mis palabras y Lázaro de la soledad. Cuando ha terminado yo he explotado de risas porque a demás la casa era de ellos y no el panteón al que la viuda en realidad hacía referencia. Más tarde le he reveló la verdadera razón por la que estoy en esta situación. Le he dicho que un vecino al cual saludaba a diario con la cortesía de un gran caballero pero ha pasado el tiempo y he notado que nunca saluda, solo que me lo contestaba a mi y eso ha hecho que me sintiera ofendido y después otro día oí que un artesano me saluda diciendo: <<Mantenga Dios a vuestra merced>> y para mi esa es una expresión para la clase baja es decir, una ofensa para dirigirle la palabra a un hombre de la misma clase. Yo en realidad no soy tan pobre como parezco pero cuando llegue en esta ciudad no había podido conseguir suerte debido a que me encontraba mayormente sacerdotes y señores de la iglesia que eran muy difíciles de sacar de su modo de vida y mientras Lázaro y yo charlabamos ha venido un hombre y una anciana que me han pedido el alquiler de la casa y de mi cama. Les he pedido que me esperen en la casa para así conseguir algunas monedas, por suerte han aceptaron y me he por la calle con esperanza de nunca más volver.
Martes:
Hoy por la mañana a cambiado todo: ya no soy amo de nadie, estoy solo y no tengo lugar donde alojarme.
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